¿Oxígeno hiperbárico para niños con parálisis?

oxígeno

El oxígeno hiperbárico se recomienda y se usa en algunas clínicas para niños con parálisis cerebral. El tratamiento es costoso y puede llegar a ser molesto o riesgoso. Pudieras pensar que esto es poco ético, pero en realidad es igual de poco ético que dar cualquier tipo de tratamiento no probado a un niño. El problema es que los padres de niños con condiciones crónicas son especialmente susceptibles a prácticas médicas cuestionables. Es entendible que estén dispuestos a probar cualquier cosa para ayudar a sus hijos. Por eso el estudio de Lacey y colaboradores es importante, a pesar de tener resultados negativos. 

En el ensayo clínico, se dividieron al azar a niños con PCI en dos grupos: unos recibieron tratamiento con oxígeno hiperbárico o los otros con aire hiperbárico. Los autores hicieron todo esfuerzo posible para mantener oculta la asignación del tratamiento y para mantener un cegamiento apropiado. Esto es muy importante porque los desenlaces clínicos, en este caso escalas de motricidad, discapacidad y atención, son medidos de manera subjetiva y pueden sesgarse. La única persona que sabía qué tratamiento era asignado fue el técnico que mezclaba los gases en la clínica. También tomaron precauciones por el riesgo inherente de la terapia hiperbárica.

Después de que 46 pacientes habían cumplido las 8 semanas de tratamiento y su seguimiento a 6 meses, y después de que hicieron dos análisis interinos, los autores se vieron forzados a suspender el estudio por falta de eficacia. No observaron ninguna diferencia en las escalas entre los dos grupos.

Puede existir una gran cantidad de estudios de ciencia básica acerca de los beneficios del oxígeno hiperbárico. Y usar este tratamiento para aumentar la oxigenación en la penumbra isquémica cerebral suena razonable, incluso biológicamente plausible. Pero faltan estudios bien diseñados, que midan desenlaces importantes para los pacientes y sus familias.  Hay estudios para ciertos padecimientos, como la encefalopatía hipóxico isquémica en los recién nacidos, pero dejan mucho qué desear en cuanto a la metodología. Para otras condiciones, como el autismo, los potenciales conflictos de interés hacen que los resultados sean difíciles de creer.

El tratamiento con oxígeno hiperbárico aún se considera una terapia alternativa o complementaria. Para mí, estos términos significan que aún no hay suficientes pruebas de que funcionen. Si las hubiera, se convertirían en parte del cuidado rutinario. Mientras tanto, no me siento cómodo recomendando un tratamiento aún no probado, y con riesgos potenciales, a alguno de mis pacientes.

Adaptado de la sección Picket de la revista Archives of Disease in Childhood Education & Practice Edition.

Giordano Pérez Gaxiola
Departamento de Medicina Basada en la Evidencia
Hospital Pediátrico de Sinaloa

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