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Buenas Noticias

Los médicos residentes en México se han sumergido en un sistema de educación arcaíco y obsoleto por décadas. Más de 100 horas de trabajo a la semana, escuálida remuneración y maltrato psicológico son la carga diaria que un residente debe cargar diariamente en muchos programas. En los últimos años ha habido un progreso gradual gracias a 30 años de presionar hacia una reforma. Nuestros legisladores hoy tienen un mejor entendimiento de nuestro fallido sistema de educación y entrenamiento para residentes. De igual manera, las redes sociales y las herramientas digitales han jugado un papel importante, ayudando a organizarnos y a alzar nuestras voces.
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La Panacea

El buen Asclepio (Esculapio para los Romanos), antiguo dios griego de la medicina, tuvo a bien casarse con una amiga que le presentaron, la bella Epíone (diosa de la mitigación del dolor). Epíone se encargó de calmar su dolor al darle 5 hijas, una por cada virtud de la medicina. De tan saludables hermanas se desprendió Panacea, diosa de la curación. Se decía que Panacea poseía la cura para cualquier mal que aquejara a mortales o deidades. Bajo esta premisa, los alquimistas de antaño dedicaban sus vidas a buscar la cura para todas las enfermedades, la panacea.

El derecho universal a la salud es un concepto que ha sido descrito desde tiempos de Platón. A lo largo del siglo XX diversos gobiernos del mundo han intentado buscar un modelo adecuado para ofrecer atención médica de calidad a todos sus ciudadanos por igual. En todos los casos el resultado ha sido variante, heterogéneo y difícil de replicar. La medicina al alcance de todos ha sido la eterna búsqueda de los gobiernos demócratas y neoliberales, así como de los socialistas y comunistas. Sin embargo, la receta para alcanzar dicho estado nadie parece poseerla. En países en desarrollo como el nuestro, el concepto de salud al alcance de todos es algo que tiene menos de 15 años en la agenda política. Desde la perspectiva de las administraciones gubernamentales más recientes, la implementación del «Seguro Popular» ha sido la mayor y más importante estrategia de salud de los últimos cien años, la panacea.

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ANTIBIOTICOS SIN RECETA: UNA LUCHA CONTRA LA IGNORANCIA

En el periódico El Norte, del grupo reforma, en la sección de negocios, apareció un encabezado citando a un señor de bajos recursos del área de Monterrey, y cito:

«Yo soy pensionado y la verdad cuando me duele la garganta voy a comprar ampicilina sin receta, pero ahora con esto, pues no voy a ir al Seguro Social a consultar por una infección de garganta, porque luego te dan la cita hasta dentro de 15 días. Yo creo que voy a otro tipo de clínicas de bienestar social para no batallar»

El norte, 3 de abril 2010, sección Negocios.

Peor aún, el reportero cita a «especialistas» que aseguran que esta medida provocará mayores problemas y costos a los «clientes» de las farmacéuticas, léase, los pacientes.

El argumento de ellos, y de ciertos diputados federales en contra de la medida, es que el sistema de salud es de mala calidad y no se dará abasto con la enorme cantidad de pacientes que ahora tendrá que consultar para poder conseguir un antibiótico… (hasta aquí, la cabeza todavía me daba vueltas), por ende, hay que continuar con la medida de darles antibióticos a la población para que… y aquí es donde me pierdo… «¿Para qué?» – le preguntaría yo a uno de los diputados que si bien apoyan la medida (obviamente, son diputados contrarios al actual gobierno), promueven que no se lleve a cabo aún, ya que hará daño a la sociedad.

Tienen razón en ciertas cosas. Nuestro sistema de salud aún tiene deficiencias en calidad de la atención y probablemente no se dé abasto con el flujo de pacientes (cuya culpa recae en AÑOS de retraso económico, corrupción, flujo inadecuado de recursos para el sector salud, etc). Pero ese no es el único problema; existe un gran elefante en el cuarto que muchos no ven o quieren hacer como que no lo ven: la educación. Y no solo me refiero a la educación básica en nuestros pacientes, que tienen que saber que infección de garganta no es igual a antibiótico, que si no le das antibiótico no se va a morir, que los antibióticos generan resistencias bacterianas, alergias y otros muchos probables efectos adversos, etc. También me refiero a la educación (o transferencia del conocimiento) a todos los niveles del sector profesional de la salud (público y privado). Es de todos nosotros la responsabilidad; desde administradores de hospitales, enfermeras y muchos médicos. Si la población supiera al menos algunos de los puntos sobre el uso adecuado de antibióticos, y/o los médicos nos dedicáramos algunos minutos a dar esa información ya sea mediante viva voz, panfletos, comerciales, lo que a usted se le ocurra y compruebe que funcione; estaremos dando un gran paso en la ruta al desarrollo de nuestro país. Esto claro, con la ayuda de buenas leyes que se cumplan y un adecuado combate a la corrupción.

Sí, sueno a utopía; pero tal vez eso no es lo más triste; lo triste es que esta medida de antibiótico vendido obligatoriamente con receta médica tiene 35 años de edad; desde 1975, en el artículo 225, fracción cuarta, de la ley general de salud, para ser exactos, y aún no somos capaces de llevarla a cabo.

Existen muchas medidas para diseminar la información adecuada a nuestros pacientes, existen guías clínicas que los médicos podemos empezar a usar como APOYO para disminuir el uso indiscriminado de antibióticos. Es cuestión de intentarlo, de educar, educarnos, pensar críticamente y mantener nuestra mente abierta.

Carlos A. Cuello García
Centro de Medicina Basada en Evidencia del Tecnológico de Monterrey
www.cmbe.net

…Y DOS CAJAS DE AMOXICILINA PARA LLEVAR, POR FAVOR

Cuando iniciaba mi práctica pediátrica hace diez años, comenzaba con ayudar a distintos ex-profesores que manejaban una agenda grande de pacientes en la práctica privada; una paciente de uno de ellos se hallaba con su familia en Europa del norte. Recibí un correo electrónico de ella y precisamente cuando me disponía a leerlo me marca por teléfono.

“- Necesito tu ayuda” –me dice desesperada- “dime ¿dónde consigo antibióticos acá en Finlandia? ¡Los doctores son un asco! ¡No me quieren dar antibiótico para mi hijo! Tiene fiebre desde hace dos días. ¿Dónde compro uno?”

– “¿Qué te dijeron que tenía?”

– Nada, un resfriado.

Después de preguntar y ahondar en el caso, me di cuenta que se trataba de una simple infección viral respiratoria alta, sin ninguna complicación.

– “El doctor está en lo correcto, no se requiere de ningún antibiótico” – le dije- “déjalo y dale lo que te digan allá. No te preocupes en buscar antibiótico, nadie te lo va a vender… será más fácil que consigas una droga ilícita a que consigas un antibiótico.”

Al final, el niño evolucionó como todas los resfriados, en diez días ya se hallaba asintomático.

Con una gran alegría, pero más con sentimiento de vergüenza, recibí ayer la noticia de que en México ya se prohibiría la venta de antibióticos sin receta médica al público.

Lo digo con vergüenza porque desde hace muchos años (de hecho, desde su invención) debió haberse prohibido la venta sin receta médica en nuestro país. Esto no ha provocado más que daño a la población y probablemente de una forma perdurable.

Ya en un post previo, Giordano nos mencionaba la noticia de cómo los hospitales en Noruega eran los más sanos en cuanto a que presentaban la menor cantidad de “super-bacterias”, llámense MRSA (el estafilococo resistente a meticilina) enterococo resistente a vancomicina, entre otros también peligrosos. Pues ya está demostrado que el uso de antibióticos profilácticos no mejora los desenlaces en las infecciones respiratorias o disminuye la mortalidad en cualquier sentido.

Creo que esto apenas es un inicio y que seguirá habiendo cambios positivos. Falta que nuestra comunidad cambie y nosotros como médicos sigamos educando a la misma cada día, en cada consulta.

Carlos A. Cuello García
Centro de Medicina Basada en Evidencia del Tecnológico de Monterrey
www.cmbe.net