MEDICINA BASADA EN MERCADOTECNIA
El artículo de Spielmans GI y Parry PI titulado "De la medicina basada en la evidencia a la medicina basada en la mercadotecnia" me dejó un desagradable sabor de boca. Me llegó a través de una lista de correos electrónicos e inmediatamente se empezó a mencionar en algunos blogs, así que pensé que valía la pena dedicarle tiempo.
Lo primero que se me vino a la mente fue la película El Fugitivo. Recordé cómo se manipuló la información y se ocultaron datos para vender el famoso "Provasic". Luego pensé en El Jardinero Fiel. Lo mismo, intereses monetarios involucrados en estudios de investigación. Así que el tema del artículo no es nuevo. Pero nunca me había puesto a pensar a fondo hasta dónde llegan las estrategias de mercadotecnia de las compañías farmacéuticas para convencer al médico de recetar sus productos.
Vamos a dar un vistazo a las estrategias mencionadas:
Supresión y matiz de la información
Las compañías saben que ahora más que nunca, con el advenimiento de la medicina basada en evidencias, las publicaciones en revistas de alto impacto elevan sus ventas. Así que enfocan esfuerzo para financiar protocolos que lleguen a estas revistas. Si existe evidencia de que un medicamento funciona no hay ningún problema, qué bueno que se publica. El problema es que las compañías tratan de que no se publiquen los estudios con resultados negativos, o manipulan la información mostrando únicamente resultados favorables y haciendo magia estadística para lograrlo.
Escritores fantasmas
Existen compañías que se dedican a redactar manuscritos para grandes farmacéuticas y utilizan el nombre de algún prestigiado autor (quien lo presta sin mayor problema para aumentar sus publicaciones y reconocimiento). La redacción del artículo va acorde con las políticas publicitarias de la compañía y el nombre del autor ayuda a que sea publicado. En ocasiones, el supuesto autor ni siquiera revisa los datos en bruto del estudio y sólo ve las gráficas que la compañía quiere que vea. Al final, tenemos un bonito artículo, redactado de manera muy profesional, con el nombre de un investigador y académico reconocido, publicado en una revista de alto impacto.
Líderes de opinión y estudios iniciados por investigadores
Las compañías farmacéuticas buscan a los médicos líderes en su área y los ayudan a dar conferencias y a realizar estudios de investigación, claro, siempre y cuando los resultados sean positivos. Ejemplo local: las conferencias financiadas por las farmacéuticas que son impartidas en las reuniones de colegios médicos y en las actividades de educación médica continua.
Minimizar efectos secundarios/adversos
Es fácil decir "no existe evidencia de que este medicamento se asocie a tal efecto adverso", sobre todo cuando la duración de un ensayo clínico es corta, y el efecto adverso es raro y requiere de mucho tiempo para aparecer. Los ensayos clínicos no están diseñados para detectar ese tipo de efectos secundarios.
Disease mongering
Significa expandir los límites reconocidos de una enfermedad para abarcar condiciones subclínicas, limítrofes, o síntomas que aún estén dentro de la normalidad. Con ello tenemos sobrediagnósticos y se pueden hacer recetas para un mayor número de "enfermos".
Se me viene a la mente el trastorno de déficit de atención e hiperactividad. Aunque es una enfermedad real, ahora a todo niño inquieto se le quiere etiquetar así para darle estimulantes. O las "intolerancias o alergias a las leches" en los primeros meses de vida, en niños con crecimiento y desarrollo completamente normales, por no llamarles cólico del lactante y así cambiarles de fórmula. De nuevo, no estoy diciendo que estas enfermedades no existan ni estoy tratando de minimizar su lugar en nuestros diagnósticos diferenciales, sólo que pueden ser presa del mencionado disease mongering.
Segmentación del mercado
Las compañías guían a sus representantes para convencer a diferentes "segmentos" de médicos según sus características. Así tenemos a los médicos "altos voladores" (high flyers), a los "atados a las reglas" (rule bound), a los experimentadores escépticos (skeptical experimenters), a la mayoría selectiva (selective majority) y a los conservadores sistemáticos (systematic conservatives).
Por ejemplo, los "altos voladores" son descritos como aquellos médicos que son los primeros en adoptar y recetar nuevos medicamentos, que tratan síntomas sin definir diagnósticos, que no siguen guías clínicas y utilizan medicamentos aún fuera de la condición o síntoma para el cual deberían estar indicados (off label).
Por otro lado tenemos a los "atados a las reglas", todo lo contrario a los "altos voladores". Estos son los médicos que siempre siguen normas y guías clínicas, que designan diagnósticos y que esperan a que el medicamento esté ya en uso común en la comunidad.
Existen estrategias de mercadotecnia muy distintas para tratar de convencer a estos dos estereotipos de médicos. Y como los otros 3 grupos no son tan influenciables, pues las farmacéuticas se enfocan en quienes lo son.
Desgraciadamente, todo lo mencionado arriba es la realidad. Tratando de buscar soluciones, Spielmans menciona los ya conocidos registros para protocolos de investigación (para evitar que no se publiquen los estudios con resultados negativos) y algunas ideas interesantes como que los estudios y todos sus datos sean publicados en algún sitio abierto de internet y revisados por todos, en vez de ser publicados en revistas.
¿Y nosotros? A nivel individual, en el consultorio o en el hospital, tenemos el deber de ser críticos y escépticos de los mensajes provenientes de los representantes médicos: ¿Son mensajes con datos reales? ¿Son propaganda? ¿Están redactados y matizados sólo para impresionarnos y convencernos de recetar el producto?
Los colegios médicos tienen el mismo deber. No deberíamos estar atados a los programas de educación contínua y las conferencias de ponentes patrocinados por las compañías farmacéuticas. Los colegios deben de fomentar una cultura de auto-aprendizaje, crítica y sano escepticismo. Y los consejos de certificación deben de evaluar nuestros conocimientos y no sólo conformarse con que reportemos nuestra asistencia a un congreso en la playa, financiado por un laboratorio.
Giordano Pérez Gaxiola
Departamento de Medicina Basada en la Evidencia
Hospital Pediátrico de Sinaloa
QUIEN QUIERE SER UN EXPERTO EN DIAGNOSTICO?
(Primera parte)
László y Klara Polgár, dos educadores Húngaros cierta vez tuvieron la determinación de demostrar que las mujeres podían ser tan buenas como los hombres para los retos de pensamiento espacio-temporal, como, por ejemplo, jugar ajedrez. Hace más de treinta años el pensamiento habitual era que los talentos o “expertos” en ajedrez eran natos, así como los expertos en otras áreas, como música, matemáticas, arte y… medicina.
Lászlo y Klara educaron a sus tres hijas en casa, y parte del temario incluía la clase de ajedrez. Al paso de los años su esfuerzo rindió frutos. En el año 2000 las tres niñas ya se encontraban entre los diez mejores jugadores del mundo. Judit, la menor, llegó al grado de Grand Master de la FIDE a los 15 años de edad, derrotando a su paso a muchos chicos. La tesis de sus padres fue “los genios (talentos, expertos) no nacen, se hacen”.
¿Qué tienen en común los grandes expertos en otras áreas con la medicina (y por lo tanto con los buenos diagnosticadores)? Bloom en su ya clásico texto “Desarrollando el talento en los jóvenes”, hace una recopilación de las características de los talentos y los expertos tratando de predecir quién y cómo será un experto. Entre sus conclusiones, menciona que los deportes es la única rama en donde lo innato cuenta (si eres más alto y tienes genética musculosa, serás mejor garrochista); pero al hablar de artes, ajedrez, matemáticas y medicina, el IQ, clase social o belleza no son un común denominador para hacer un experto. De su trabajo concluye que lo que más ha influido en la creación de las grandes mentes, expertos y talentos, es: la PRÁCTICA; cantidad y calidad de práctica; practicar intensamente, estudiar con maestros devotos y tener un apoyo entusiasta por parte de su familia. Otros estudios en el área de la psicología han demostrado resultados similares: los expertos se hacen, no nacen.
La relación entre experiencia y “performance” se describe previamente por Krampe y Ericsson en 1996 en el campo de la música.
¿Y en medicina?
El diagnóstico certero requiere un gran porcentaje de experiencia. Desgraciadamente eso solo lo obtenemos con el tiempo, y exposición. Ver pacientes y más pacientes. Esto lo demuestran varios estudios; entre ellos mencionaré dos, el primero el de Hobus & Schmitt, quienes evalúan cómo la certeza diagnóstica va aumentando con la edad y experiencia.
El otro estudio interesante es sobre el reconocimiento de patrones en dermatología. Kulatunga-Moruzi et al., dieron datos verbales, visuales y la combinación de ambos a dermatólogos experimentados, médicos de atención primaria (AP) y a residentes en dermatología sobre condiciones de la piel. Los resultados se presentan en esta gráfica
Siendo residente es obvio que se pasan una gran parte del tiempo leyendo y su diagnóstico viene, en su mayoría, de la memoria de lectura; al enfrentarse a un diagnóstico puramente visual, no reconoce la entidad, y fallan más. En cambio, la experiencia visual del dermatólogo y el médico de atención primaria es más obvia.
El mensaje es claro, la próxima vez que veamos a nuestros pupilos no diagnosticar o mal-diagnosticar una entidad clínica con tan solo verla, preguntémonos antes si han tenido la exposición suficiente a ese tipo de entidades, ya sea viendo pacientes reales o mediante herramientas como un buen atlas o imágenes mediante la plataforma tecnológica. Es posible que también le falten años de experiencia (el número mágico es ¡10 años o 10,000 horas de práctica!).
Mejor preguntémonos si la falta de exposición es por falta de interés del estudiante/residente o por que no le hemos proveído de esa oportunidad. La primera sí merece un regaño y orientación, la segunda, una introspección nuestra.
- Krampe, R. T., & Ericsson, K. A. (1996). Maintaining excellence: Cognitive-motor performance in pianists differing in age and skill level. Journal of Experimental Psychology: General, 125, 331-359.
- Hobus PPM, Schmidt HG. 1993. In: Schmidt HG. The encapsulation framework in the presentation of physicians’ recall of clinical cases. Presented at the annual meeting of the American Educational Research Association. Seattle, WA, 2001
- Kulatunga-Moruzi C, Brooks LR, Norman GR. Using comprehensive feature lists to bias medical diagnosis. J Exp Psychol Learn Mem Cogn. 2004 May;30(3):563-72.
Carlos A. Cuello García
Centro de Medicina Basada en Evidencia del Tecnológico de Monterrey
www.cmbe.net
APRENDAMOS HABILIDADES DE LECTURA CRITICA
De vuelta en casa, después de la visita a Mazatlán. Una audiencia pequeña pero muy interesada. ¿Cómo se puede dar seguimiento a ese interés mostrado en otras ciudades?
Mientras tanto, mañana trataremos de sembrar otra semillita, ahora en el Colegio de Ginecología y Obstetricia de Sinaloa:
DEPURANDO LA INFORMACION MEDICA
Ayer apareció una editorial en USA Today que se titula "Los médicos ignoran el internet bajo su propio riesgo". Algo dramático el título, pero habla de la revolución que están teniendo las redes sociales en medicina y sobre todo, en cómo nos comunicamos con nuestros pacientes.
En definitiva, el médico necesita desarrollar habilidades para el manejo de internet. Todos estos medios electrónicos pueden llegar a saturarnos. Y peor aún, gran parte de la información puede tener poca validez.
Hoy por la noche tendré la oportunidad de compartir con pediatras Mazatlecos algunos tips de cómo depurar la información médica que nos llega. Hablaremos un poco de los servicios PUSH (para recibir información médica "por si acaso la necesitamos") y PULL (para encontrar información médica "justo a tiempo").
Aquí los dejo con la presentación:
SESGOS, SESGOS…
“Llamamos experiencia al conjunto de nuestros errores”
- Oscar Wilde (1854 - 1900)
Antes de pasar a las diferentes estrategias diagnósticas usadas por los clínicos, es importante darnos cuenta de nuestros errores. Pero este paso es muy difícil ya que es una práctica a la que los médicos no estamos acostumbrados (o nacimos con ella o no nos enseñaron adecuadamente), y este comportamiento parece verse directamente proporcional a la edad del clínico.
Muchas veces nos sentimos tan seguros de un diagnóstico que no importa lo que nos digan, no cambiará nuestra manera de pensar, y nos aferramos puerilmente a una entidad clínica sin tomar en cuenta a nuestros pacientes.
Cuando llegamos a una conclusión diagnóstica de forma rápida (por ejemplo, al ver a un niño con varicela) llegamos a esa conclusión gracias a un proceso mental llamado “heurística”. Llámele sentido común, adivinanza acertada o como sea, el caso es que tuvimos fortuna en no equivocarnos.
Las heurísticas en medicina deben enseñarse, aprenderse y hacerlas conscientes para que, cuando sean erróneas, nos demos cuenta más fácilmente del error y no lo repitamos.
Pero ¿qué pasa cuando la heurística es errónea?
A la heurística no-acertada se le conoce como sesgo o error cognitivo.
A continuación cito algunas heurísticas y por ende sus respectivos sesgos (errores, cuando nos equivocamos) que como clínicos cometemos al momento de hacer un diagnóstico:
Heurística de representatividad: Esta heurística es en realidad buena, y pocas veces errónea. La utilizamos en base a nuestro conocimiento previo. Sucede cuando asumimos un diagnóstico en base a nuestra “base de datos” mental y creamos estereotipos. Por ejemplo, si un paciente de 4 años tiene fiebre de 6 días de evolución, exantema macular diseminado, ganglios linfáticos crecidos, hinchazón de manos y pies, y mucosa oral enrojecida con descamación, es muy probable que sea una enfermedad de Kawasaki, y en la mayoría de las ocasiones no nos equivocaremos; sin embargo, un pequeño porcentaje de casos NO serán Kawasaki (tal vez será un sarampión, o un adenovirus); y es precisamente a esa posibilidad a la que debemos estar abiertos. Similar a el típico escenario de “si hace como pato, camina como pato… debe ser un pato” (pues no siempre es así, hay fulicas americanas que no son patos pero parecen patos).
Heurística de disponibilidad: un estudiante que acaba de regresar de su rotación por infectología, es llamado a rotar en ortopedia y trauma; en esta sala, para él, todo paciente con fiebre que ve, cree que presenta dengue, ya que su rotación fue en Veracruz y vio muchos casos. Otro ejemplo, de la vida cotidiana, es aquel cuando nos enteramos por las noticias que acaba de descarrilarse un tren donde murió mucha gente. Al día siguiente tenemos un viaje, y decidimos viajar en coche.
Sesgo de exceso de confianza: esto es más común y seguramente vemos casos a diario; el típico caso es el del médico que se confía en su conocimiento, que da un diagnóstico apresurado y no da cabida a que puede estar equivocado(a). En estos casos se usan mucho las corazonadas, haciendo a un lado el pensamiento crítico.
Sesgo de confirmación: Un paciente llega de México a los EEUU con diarrea y fiebre de 10 días de evolución. El doctor en EEUU que lo atiende sospecha fuertemente amibiasis, y las preguntas que hace van orientadas a esta enfermedad (¿tiene familiares con diarrea?, ¿ha tenido dolor de estómago?) y desecha por completo otras preguntas, siendo que el paciente tiene una gastroenteritis viral común y corriente. En este sesgo, el médico se “casa con” y aferra a su diagnóstico, y hace pruebas de laboratorio sólo para confirmar su diagnóstico.
Sesgo de correlación ilusoria: Niño de 4 años con resfriado común de 5 días de evolución, la madre ha ido con distintos médicos (uno por día, como ocurre en nuestro país con frecuencia) ya que no se cura rápido. Al sexto médico (sexto día y sexto medicamento) se quita la fiebre y las molestias (porque se trata de un virus y esa es la evolución natural de la enfermedad). El niño vuelve a jugar y es feliz. Conclusión de la madre: El sexto médico y por lo tanto, el sexto medicamento antibiótico, fue el genio que lo curó, o como decimos en México, ¡el “mero bueno”!
En conclusión, ya que existen muchos tipos de sesgos o errores cognitivos, lo más importante es estar al tanto de ellos, para que dentro de una aplicación de humildad y pensamiento crítico, asumamos que podemos estar equivocados. Si aceptamos eso, tendremos avanzado el camino en un muy buen porcentaje de los procesos diagnósticos y de toma de decisiones que hacemos.
Carlos A. Cuello García
Centro de Medicina Basada en Evidencia del Tecnológico de Monterrey
www.cmbe.net
SON GUIAS, NO RECETAS DE COCINA
El objetivo final de las guías de práctica clínica es mejorar la calidad de la atención médica. Las guías pueden reducir la variabilidad en la práctica y también los costos. El problema viene cuando se utilizan como recetas de cocina.
Una guía clínica ideal se redactaría por un grupo multidisciplinario que abarque todas las áreas involucradas en determinada enfermedad, se actualizaría de manera continua, y se basaría en la mejor evidencia disponible y proveniente de revisiones sistemáticas de alta calidad (como las revisiones Cochrane). Sin embargo, no es fácil hacer esto y pueden existir fallas en su desarrollo y en su implementación. En la revista Evidence Based Child Health, Kremer LC enumera estos detalles.
Problemas al desarrollar los sumarios de la evidencia dentro de las guías:
- La evidencia puede no provenir de revisiones sistemáticas (lo cual sería ideal).
- Puede faltar un análisis crítico de todos los estudios incluídos para la realización de la guía.
Problemas al desarrollar las recomendaciones dentro de las guías:
- Puede existir una falta de transparencia entre la recomendación que se da en la guía y la evidencia científica que debería sustentarla.
- Puede ser difícil la incorporación de la evidencia al paciente individual.
- ¿Cómo generar recomendaciones si falta evidencia? Las opiniones de experto y los consensos pueden tener altos sesgos.
- Rara vez se toman en cuenta los valores o preferencias de los pacientes para las recomendaciones en las guías. Tal vez porque no se conoce la manera de hacerlo.
Finalmente, Kremer LC recalca algunos problemas generales con las guías clínicas:
- Existen guías clínicas llamadas "basadas en evidencia" aún cuando realmente no lo están, ni están realizadas de una forma sistemática.
- Muchas guías son demasiado largas o escritas de tal manera que es difícil usarlas en la práctica diaria.
- Algunos usan o quieren que se usen las guías como receta de cocina. Aún insistiendo en la evidencia, la experiencia del clínico y el paciente individual nunca deberán ser olvidados.
- Las guías deben actualizarse de manera continua, lo cual no suele pasar.
- Hay múltiples guías sobre un mismo tema. Y en ocasiones, tienen recomendaciones contrarias.
- Por diversas razones, muchas veces no pueden implementarse las recomendaciones de las guías en la práctica (falta de recursos, arraigo de conductas y costumbres, prejuicios, burocracia, etc.)
A pesar de todo lo mencionado, las guías clínicas bien formuladas pueden tener un gran impacto en la calidad de la atención de nuestros pacientes. Nuestra labor será idenfiticar guías bien hechas, aprendiendo a hacer una lectura crítica de ellas con instrumentos como el AGREE.
Giordano Pérez Gaxiola
Departamento de Medicina Basada en la Evidencia
Hospital Pediátrico de Sinaloa
SIGAMOS EL EJEMPLO DE LOS VIKINGOS
Al parecer, el más sucio de los hospitales noruegos es más limpio que donde nos atendemos el resto del mundo, por lo menos a nivel microscópico.
Noruega tiene el índice más bajo de infecciones por estafilococo resistente a meticilina, una bacteria que cada vez se hace más prevalente en otros lados y que causa miles de muertes al año. La razón por la cual los vikingos tienen menos es demasiado sencilla: los médicos noruegos recetan menos antibióticos.
Así que ya sabemos qué hacer. Pero, ¿podremos?
Probablemente el mayor abuso de antibióticos se encuentra en el tratamiento de infecciones respiratorias agudas, las cuales son predominantemente virales, y cuando aún las bacterianas son en su mayoría autolimitadas. Recetamos antibióticos por miedo a las complicaciones, por presión de los familiares, por persuasión de las compañías farmacéuticas.
El beneficio que aportan los antibióticos en las infecciones respiratorias agudas es pequeño. Observar los apoyos visuales del NPCI ayuda a entenderlo:
Hablando de neumonías como complicación, de 10,000 personas que padecen una infección respiratoria aguda:
- 9993 personas no desarrollarán una neumonía después de una infección respiratoria aguda, independientemente de tomar o no antibióticos.
- 2 personas no desarrollarán una neumonía de una infección respiratoria aguda gracias al antibiótico.
- 5 personas sí desarrollarán una neumonía de una infección respiratoria aguda, independientemente de tomar o no antibióticos.
Hablando de absceso periamigdalino como complicación, de 10,000 personas que padecen una infección respiratoria aguda:
- 9990 personas no desarrollarán un absceso periamigdalino después de una infección respiratoria aguda, independientemente de tomar o no antibióticos.
- 2 personas no desarrollarán un absceso periamigdalino de una infección respiratoria aguda gracias al antibiótico.
- 8 personas sí desarrollarán un absceso periamigdalino de una infección respiratoria aguda, independientemente de tomar o no antibióticos.
Hablando de mastoiditis como complicación, de 10,000 personas que padecen una infección respiratoria aguda:
- 9993 personas no desarrollarán una mastoiditis después de una otitis media aguda, independientemente de tomar o no antibióticos.
- 3 personas no desarrollarán una mastoiditis después de una otitis media aguda gracias al antibiótico.
- 4 personas sí desarrollarán una mastoiditis después de una otitis media aguda, independientemente de tomar o no antibióticos.
¿Y los efectos secundarios de los antibióticos como diarrea, vómito o exantema? De 10,000 niños entre 6 meses y 5 años:
- 8300 niños no tendrán diarrea, vómito o exantema, independientemente de tomar o no antibióticos.
- 600 niños sí tendrán diarrea, vómito o exantema porque tomaron antibiótico.
- 1100 niños sí tendrán diarrea, vómito o exantema, independientemente de tomar o no antibióticos.
Los antibióticos salvan vidas, de eso no hay duda. Pero definitivamente, su uso en enfermedades autolimitadas debe disminuir. Sigamos el ejemplo de los vikingos y disminuiremos las resistencias bacterianas.
Giordano Pérez Gaxiola
Departamento de Medicina Basada en la Evidencia
Hospital Pediátrico de Sinaloa
HOMEOPATIA, NO HAY NADA EN ELLA
Me encuentro de vuelta al trabajo y haciendo un plan de ataque para las actividades de este año. Durante las vacaciones, me topé un par de noticias que giraban alrededor de la medicina alternativa. Así que comenzaremos la década con un poquito de controversia.
En el blog Pediatría Basada en Pruebas se publicó una entrada titulada "El preocupante auge de la medicina alternativa" donde básicamente se repasa la falta de evidencia científica en prácticas como la homeopatía. Al leerla, recordé cuando en el 2007 el Servicio de Salud Británico (NHS) propuso quitar fondos para estas terapias no comprobadas y la controversia que se generó. Más de 2 años después, se sigue discutiendo con incredulidad cómo es posible que se gasten recursos en salud pública en lo que son simples placebos.
Todo esto ha llevado al lanzamiento de la campaña "10:23 - Homeopatía, no hay nada en ella". El póster de este movimiento dice así:
"La homeopatía es una pseudociencia pre-científica y absurda. Aún así, persiste hoy en día como una aceptada medicina complementaria, principalmente porque la gente no sabe lo que es.
La campaña 10:23 tiene como objetivo mostrar al público lo que es la homeopatía y explicar cómo sabemos que no funciona. La campaña se lanzará a principios del 2010".
Esto parece un movimiento muy agresivo para desacreditar una terapia con tantos fieles... con la que estoy de acuerdo. Es tiempo de que pongamos nuestra confianza en la ciencia y no en relatos y fantasías de antaño que juran que el agua tiene memoria y poderes curativos.
Sin embargo, así como estoy a favor de mostrar las pruebas existentes (o la falta de) de la homeopatía, también exhorto a todos los halópatas a basar su práctica en la mejor evidencia científica. Nosotros también usamos y abusamos de placebos, y día tras día continuamos usando terapias no comprobadas. Es hora de aprender a autoevaluarnos, aceptar el cambio, suspender tratamientos cuando se demuestre que no funcionan y adoptar manejos cuando existan beneficios objetivos. Todo esto llevará al cuidado óptimo de nuestros pacientes.
Giordano Pérez Gaxiola
Departamento de Medicina Basada en la Evidencia
Hospital Pediátrico de Sinaloa
FELICES FIESTAS
Desde España, nuestro compañero de talleres CASP Vicente Ruiz nos envía el árbol de Navidad de Medicina Basada en Evidencias del grupo de lectura crítica del Hospital de Sagunt.
Y con este detalle, les deseamos a todos una Feliz Navidad y un próspero 2010.
Giordano Pérez Gaxiola
Departamento de Medicina Basada en la Evidencia
Hospital Pediátrico de Sinaloa
EL MAPA DE MEDICINA
Los británicos siguen sacando recursos envidiables en internet. Algunos son gratis, como los sumarios de conocimiento clínico (CKS) y otros de paga como Best Practice.
El último que acabo de descubrir es el mapa de medicina. Las intenciones de este portal son proveer una ayuda visual para dar información médica, basada en evidencia, de los abordajes y tratamientos de pacientes. Se ve muy interesante. Aquí hay un ejemplo sobre el asma. Me parecen los mismos sumarios del CKS, pero planteados de manera visual.
Lo malo es que las versiones completas de los mapas sólo están disponibles para quienes viven en el Reino Unido. Al resto sólo nos dan una probadita para que se nos haga agua la boca.
Giordano Pérez Gaxiola
Departamento de Medicina Basada en la Evidencia
Hospital Pediátrico de Sinaloa
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