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MBE: Fundamentos y su enseñanza en el contexto clínico

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Si la medicina siguiera practicándose como hace siglos, nuestro trabajo como profesionales de la salud sería fácil. Podríamos culpar a un “humor” o a un “espíritu” de las enfermedades de la humanidad; o bien podríamos seguir desangrando a los pacientes para curarlos de fiebre, aplicar aceite hirviendo en sus heridas de guerra para evitar gangrena, o producir un choque hipoglucémico para “curar” la esquizofrenia. En los inicios de la humanidad, importaba más quién curaba (por ejemplo, el chamán más sabio) y no tanto el cómo o el qué. Las decisiones de los encargados de la salud se apoyaban usualmente en cualquier creencia, en sus propias convicciones u observaciones sin ser probadas mediante el método científico.

Para nuestra fortuna, la ciencia fue un requisito para los que practicaban la atención a la salud, uniéndose a ese arte necesario de interacción humana que siempre ha caracterizado a la medicina. Gracias a ello obtuvimos mayor conocimiento con menos probabilidad de errores y sesgos. Comenzamos a obtener información científica al alcance de nuestras manos. Gracias a un libro o a una revista médica, teníamos valiosa información para nosotros y nuestros pacientes. Posteriormente, un teclado y una computadora conectados a la internet serían suficientes para incrementar la rapidez y el tamaño del flujo de datos, con la notable consecuencia de que hoy en día es imposible estar al tanto de toda la información que surge de la ciencia médica. Esto ocasionó una brecha de conocimiento: muchos tratamientos o toma de decisiones en salud son recomendados sin un sustento científico, mientras que muchos otros, que pueden funcionar, no se usan, o se usan mal, o los que hacen daño se siguen usando. En pocas palabras, la incertidumbre sigue estando presente en el ámbito de la interacción médico-paciente.

El médico y todos los profesionales de la salud se dedican a proveer el mejor consejo para ayudar a los pacientes en la toma de decisiones y así generar mejores desenlaces en la salud del individuo y de la sociedad. Pocos niegan que esta toma de decisiones debe venir de un buen juicio sobre los beneficios, costos y posibles daños de la decisión que estén tomando, y este juicio debe estar apoyado en la mejor investigación científica disponible sin dejar de lado los valores y preferencias de cada paciente.

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MBE: después de 20 años, sigue siendo incorrectamente definida, entendida, y difundida

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Un pretexto para culpar a “la ciencia” de lo frío que somos los médicos

En ocasiones leo conversaciones en foros o en redes sociales acerca de un caso ejemplar donde doctores o enfermeras al fin han dado un gran paso y han tratado bien a sus pacientes, de forma “humana” y conectada a los sentimientos de los mismos a través de la introspección y buena voluntad. Eso está perfecto desde mi punto de vista, y creo que desde el punto de vista de cualquiera con algo de sentido común y con deseo del bien al prójimo.

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Herramientas para evaluar el aprendizaje de la MBE

La semana pasada tuvimos la oportunidad de estar nuevamente en la Secretaría de Salud en México, en específico en el Cenetec. Después de 4 días, trabajo, convivencia, y talleres sobre ensayo clínico, casos y controles, búsqueda, revisión sistemática, y gradación de la evidencia con el sistema GRADE, quedó un buen sabor de boca. Sin embargo, estando allá nos preguntábamos cómo evaluar el aprendizaje o el impacto de estas actividades. Continuar leyendo

La Panacea

El buen Asclepio (Esculapio para los Romanos), antiguo dios griego de la medicina, tuvo a bien casarse con una amiga que le presentaron, la bella Epíone (diosa de la mitigación del dolor). Epíone se encargó de calmar su dolor al darle 5 hijas, una por cada virtud de la medicina. De tan saludables hermanas se desprendió Panacea, diosa de la curación. Se decía que Panacea poseía la cura para cualquier mal que aquejara a mortales o deidades. Bajo esta premisa, los alquimistas de antaño dedicaban sus vidas a buscar la cura para todas las enfermedades, la panacea.

El derecho universal a la salud es un concepto que ha sido descrito desde tiempos de Platón. A lo largo del siglo XX diversos gobiernos del mundo han intentado buscar un modelo adecuado para ofrecer atención médica de calidad a todos sus ciudadanos por igual. En todos los casos el resultado ha sido variante, heterogéneo y difícil de replicar. La medicina al alcance de todos ha sido la eterna búsqueda de los gobiernos demócratas y neoliberales, así como de los socialistas y comunistas. Sin embargo, la receta para alcanzar dicho estado nadie parece poseerla. En países en desarrollo como el nuestro, el concepto de salud al alcance de todos es algo que tiene menos de 15 años en la agenda política. Desde la perspectiva de las administraciones gubernamentales más recientes, la implementación del “Seguro Popular” ha sido la mayor y más importante estrategia de salud de los últimos cien años, la panacea.

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