Golpe a los productos milagro: la ley, la evidencia y la salud

 

EL PROBLEMA

“Información que cura” – escucho- “las hemorroides… bla, bla, bla” – Lolita Ayala aparece dando una cátedra de ‘educación en salud’ a la población. Aproximadamente dura unos 3 a 4 minutos, no más. Inmediatamente después y muy casualmente aparece un comercial del medicamento que supuestamente curará la enfermedad de la que ella acaba de hablar. En este caso el medicamento milagroso llamado ‘Nikzon’ que vaya usted a saber cómo funciona y si es que funciona… pero no importa, ya que si lo dijo Lolita Ayala y lo explicó con dibujos y efectos digitales, pues debe ser cierto… (no han inventado un font para el sarcasmo, pero esa última frase debería de tenerla).

Y así es mi mañana, me levanto y enciendo el televisor mientras me arreglo y veo el noticiero a ver cómo amaneció el mundo y sobre todo cómo estará el clima esta semana; pero no pasan ni diez minutos y ya estoy apagándolo porque no quiero que mi enfermedad úlceropéptica retorne al ver la cantidad de comerciales nauseabundos sobre todo tipo de medicamentos para curar distintas condiciones.

Y Nikzon es tan solo un ejemplo de las múltiples terapias inservibles y engañosas. Supuestas compañías “respetables” crean medicamentos con nula evidencia científica de beneficio y son pintados al público con pomposos y costosos comerciales. Me pregunto si los dueños y los protagonistas de todo el aparato “mercadotécnico” de estos productos milagro tienen en su mente tan arraigada la idea de solo hacer dinero, sin importar si dañan a la población ¿Realmente se creen ellos esa información..? Estos señores son el equivalente de los merolicos que acudían a los pueblos a vender sus productos milagro, productos que todo lo curan. Hoy en día, esa misma estrategia la vemos en los medios de forma vergonzosa.

BUENAS NOTICIAS (Y ¿LUZ AL FINAL DEL TÚNEL?)

Ayer con toda la vorágine de la ley SOPA y PIPA entre muchos otros temas a tratar en las redes sociales, nos llega la maravillosa noticia de parte de la Presidencia de la República que se ha firmado el decreto que reforma la ley general de salud en materia de publicidad.

El comunicado oficial lo pueden ver aquí y los puntos principales son:

1.-Los medios de comunicación masiva revisarán que la publicidad que transmitan cuente con el permiso y/o registro correspondiente o se haya presentado aviso ante la Secretaría de Salud. El anunciante que pretenda publicitar un producto o servicio sujeto a control sanitario deberá presentar al medio de difusión copia certificada de la autorización sanitaria; es decir, copia del registro y/o permiso publicitario que emite la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS)

2.-Ahora, la Secretaría de Salud, a través de la COFEPRIS, podrá solicitar a los medios de comunicación la suspensión inmediata de la publicidad de remedios herbolarios, suplementos alimenticios o productos cosméticos que carezcan de registro o permiso sanitario y no sean medicamentos y se ostenten como tales.

Para tal efecto, los medios suspenderán el anuncio publicitario de que se trate dentro de las 24 horas siguientes al momento de la notificación que emita la autoridad sanitaria.

3.-Se incrementan las multas entre 60% y 400%, hasta llegar a 16,000 salarios mínimos diarios vigentes en el DF para los fabricantes o anunciantes de productos que pongan en riesgo la salud de la población.

TODO LUCE BIEN… PERO…
La siguiente frase es la que me preocupó:
“Es muy importante aclarar que los medicamentos que tengan registro o permiso de la COFEPRIS podrán seguirse anunciando sin problema alguno. La reforma va en contra aquellos productos “milagro” que salen al aire sin permiso de la autoridad, exageran sus propiedades terapéuticas y se comercializan en la informalidad sin ser medicamentos de probada calidad, seguridad y eficacia terapéutica.”

Mis preguntas son:

¿Quién dará el permiso? Sabemos que la COFEPRIS, pero ¿quién en específico? ¿Será un proceso transparente?

¿Cómo se dará el permiso? ¿Qué criterios utilizará la persona que dará el permiso para decir que un medicamento es “de probada calidad, seguridad y eficacia terapéutica”?

El problema que sigo viendo es que es muy amplio el callejón y muchos medicamentos se podrán escapar a seguirse anunciando, sin ser paranoide y confiando en que las autoridades harán un proceso con candados para evitar la corrupción.

Felicito al gobierno federal por tal acción, pero respetuosamente quisiera ver el proceso más transparente para todos, por el bien de todos.

 

Carlos A. Cuello G.

Centro de Medicina Basada en Evidencia

Tecnológico de Monterrey

 

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