Curso-taller de cómo volverse charlatán en medicina

¡La tengo! La receta para ser millonario.

Como la salud vende, primero diseñaré un aparato novedoso. Algo que se vea moderno pero a la vez familiar. Es más, invitaré a mi cuñado, quien es ingeniero, al proyecto. Registraremos la patente cuanto antes posible.

Justificaré el diseño del aparato con fisiología que sea palpable, creíble. Ciencia básica no comprobada, pero tampoco descartada. Para culminar la primera etapa, mencionaré que el aparato mejora a personas con múltiples enfermedades. Por supuesto, las enfermedades que abarcaré serán las que no tengan cura o que no tengan tratamientos con evidencia científica suficiente. Problemas crónicos y desgastantes. Padecimientos esclavizantes, pero no mortales a corto plazo.

Al explicar las virtudes del aparato, incluiré palabras como iones, ondas electromagnéticas, energía, materiales orgánicos, moléculas, biocinética, biomagnético, bioeléctrica, bio… Seré lo suficientemente ambiguo para que no se alcance a entender. No, no me digan que estaré cantinfleando.

Claro, el uso del aparato estará ligado a múltiples sesiones y consultas, con sus respectivos costos. En ellas, escucharé a los pacientes, les daré ánimos y les levantaré esperanzas. Como estamos hablando de padecimientos crónicos, tendré tiempo de ganármelos con mi carisma. A medida que pase el tiempo, los pacientes tendrán historias de mi buen trato y contarán anécdotas de lo bien que les ha ido. Poco a poco, se correrá la voz. Un efecto de bola de nieve.

Una vez que tenga docenas o cientos de testimonios, el siguiente paso es expandirse. Haré un portal de internet con las historias firmadas. Habrá multimedia y foros de discusión. De ahí, sigue convencer a instituciones y a organismos públicos. No habrá resistencia. La gente lo pedirá. No se necesitarán estudios e incluso, con tanto paciente satisfecho, considerarán no ético realizarlos.

Para esas alturas, yo mismo estaré convencido. Con tantos elogios y casos “exitosos” iré creyendo que sí funciona lo que estoy haciendo. Y si lo creo, significa que ya no estoy engañando. Estoy haciendo el bien. Mi conciencia estará tranquila.

PD1. Cualquier parecido con la vida real es mera coincidencia.
PD2. Sí, todo lo mencionado arriba es sarcasmo.

Giordano Pérez Gaxiola
Departamento de Medicina Basada en la Evidencia
Hospital Pediátrico de Sinaloa

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