Si come a libre demanda… ¿será más inteligente?

Asociación no es lo mismo que causalidad. Una frase tan repetida y a la vez tan poco comprendida. Se nos olvida muy fácil cuando vemos una secuencia temporal entre dos cosas: “me puse la vacuna de la influenza y me dio un gripón”, “me tomé una loratadina y se me quitó la gripa”. Igual de fácil podemos recordarlo: “me puse la vacuna de la influenza y me saqué la lotería”, “le supliqué a los satélites de Júpiter y se me quitó la gripa”. Los primeros 2 ejemplos suenan lógicos, coherentes. Los segundos 2 no, y por eso parecen risibles. Pero ninguno de los 4 ejemplos demuestra causalidad.

La semana pasada salió una noticia que decía que los niños que se alimentan a libre demanda tienen mejor desempeño escolar. Esto proviene de un estudio de cohorte, prospectivo, bastante bien hecho, publicado en el European Journal of Public Health, donde se les dio seguimiento a más de 10,000 niños. Los autores revisaron cómo habían sido alimentados los niños a las 4 semanas de vida (a libre demanda, o con un horario establecido) y luego vieron cómo les iba en exámenes escolares y de coeficiente intelectual a los 5, 7, 8, 11 y 14 años. Al final encontraron una asociación “estadísticamente significativa” entre comer a libre demanda y un mejor rendimiento escolar.

Ahora, esto no significa que comer a libre demanda cause un mayor IQ en los niños. Hay tantas variables que pueden influir en la infancia que es muy difícil aislar que sólo el horario de comida es lo que influyó en la inteligencia. Por ejemplo, en los niños que fueron alimentados con horario había más mamás solteras, más jóvenes, y que les leían menos a sus hijos, que en el grupo de los niños alimentados a libre demanda. Y sólo se interrogó cómo comían a las 4 semanas de vida, no se sabe qué pasó después. Por más ajustes estadísticos que hagamos, no llegaremos a concluir que una cosa causó la otra, y los autores son claros al resaltar esto.

El mensaje no es recomendar una u otra estrategia para alimentar a los bebés, sino simplemente recordar la diferencia entre asociación y causalidad.

Giordano Pérez Gaxiola
Departamento de Medicina Basada en la Evidencia
Hospital Pediátrico de Sinaloa

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