Archivos de la categoría: Educación Médica

Área donde se discuten temas de educación médica. De interés tanto para profesores como para estudiantes de medicina y otras profesiones de la salud

GRADUACION (GRADACION) DE LA EVIDENCIA

El CENETEC (Centro Nacional de Excelencia Tecnológica en Salud) es el organismo encargado de evaluar las tecnologías en salud. Es un órgano desconcentrado que depende directamente de la Sub-Secretaria de Integración y Desarrollo del Sector Salud (Secretaría de Salud del Gobierno Federal). Es un importante organismo que cubrirá parte del Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012. Dentro del Programa Nacional de Salud (PRONASA) 2007-2012 usted puede apreciar que uno de los principales objetivos es promover las tecnologías en salud y la creación de un catálogo maestro de guías clínicas.

El catálogo maestro ya se halla publicado. Fue un gran esfuerzo del cual tuve la suerte de ser parte. Pero como auto-crítico tengo que también decir que es perfectible.  Les invito a bajar las guías clínicas y que también sean críticos de las mismas. Esto ayudará a las autoridades a mejorar este catálogo y las guías individuales.

El objetivo de mi charla en el taller del CENETEC para la creación de las guías clínicas fue específicamente sobre la gradación de la evidencia y las recomendaciones. Les adjunto la presentación en slideshare.

Carlos A. Cuello García
Centro de Medicina Basada en Evidencia del Tecnológico de Monterrey
www.cmbe.net

10 «R»S EN EDUCACION MEDICA

Ayer estuvimos discutiendo en nuestro hospital algunos cambios en la entrega de guardia para fomentar el aprendizaje de los residentes. Al final, llegamos a un plan piloto que esperamos tenga buen resultado. Y justo ayer, apareció un editorial en la revista Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine en la que sugieren 10 puntos a considerar al momento de impartir o desarrollar cualquier estrategia en educación médica.

Los autores, Ballantine y Feudtner, reflexionan acerca de las diversas estrategias actuales de educación médica. Describen cómo se han ido sustituyendo o transformando las clases tradicionales, en las que el maestro habla en el salón y los alumnos (en este caso, residentes cansados y somnolientos en un auditorio con poca luz) escuchan, por diseños instructivos, en los que se identifican oportunidades de aprendizaje y se incorpora y se exhorta al alumno a tener un papel activo en su aprendizaje.

Los autores son humildes y recalcan la importancia de no considerar estos puntos como la única estrategia de enseñanza. Sin embargo, su lista de cotejo es una buena guía para todos nuestros encuentros con estudiantes o residentes.

Las 10 «R»s son:

  1. Respectful. (Respeto). Se reconocen y se aprovechan las habilidades y experiencias de los alumnos.
  2. Responsibility. (Responsabilidad). Los alumnos son auto-didactas y participan en definir objetivos y métodos de aprendizaje.
  3. Relevant. (Relevante). Los alumnos pueden ver si es, y porqué lo es, importante el contenido para su trabajo diario.
  4. Researched. (Basado en investigación). El contenido está basado en la mejor evidencia disponible.
  5. Realistic. (Realista). La integración del contenido se facilita con un ambiente de aprendizaje que simula la vida real.
  6. Relational. (Social). El aprendizaje se sitúa en un contexto social que refleja las relaciones interpersonales presentes.
  7. Reflective. (Reflexión). Se exhorta y se enseña a los alumnos a reflexionar sobre los eventos.
  8. Robust. (Completo). El curriculum es minucioso y completo.
  9. Repetition. (Repetición). Los alumnos vuelven a abordar temas y habilidades desde distintas perspectivas.
  10. Rigorous. (Riguroso). Evaluación rigurosa de alumnos y curricula para asegurar calidad.

Las primeras 3 «R»s se basan en un aspecto básico del aprendizaje en adultos, la reciprocidad. Las siguientes 4 se enfocan en aspectos particulares de la educación médica, y las últimas 3 al curriculum médico.

Ahora, meditemos cómo incorporar estas 10 «R»s en nuestros encuentros educativos, ya sea el pase de visita, la entrega de guardia, las clases o las sesiones bibliográficas.

Giordano Pérez Gaxiola
Departamento de Medicina Basada en la Evidencia
Hospital Pediátrico de Sinaloa

NO OLVIDEMOS SER EMPATICOS

Hoy escuché a un residente enlistar las malformaciones congénitas de un niño que llegó al hospital. Al hacerlo, el resto de los residentes se rieron. Tal vez de lo que se reían era de la manera como lo expresó el residente. O simplemente era una manera de decir «es el colmo». De hecho, estoy seguro que no lo hicieron con malas intenciones. Simplemente no estaban pensando en el niño, ni en sus padres. Como quiera que haya sido, me dejó reflexionando acerca de la empatía.

¿El famoso «humor entre médicos» está mal? Es un humor negro que pocas veces será entendido por un paciente enfermo. Pero también es una manera de desahogarse para el médico estresado. Aquí aplica «quien esté libre de pecado que lance la primera piedra». Por supuesto que yo no puedo lanzarla.

Este tipo de aspectos humanísticos casi no se enseñan en la escuela de medicina. Me atrevería a decir que se menosprecian. La realidad es que siempre deben estar presentes y reforzarse en cada oportunidad posible: en el pase de visita, en la consulta, en la entrega de guardia.

Existe un vínculo directo entre la empatía y los resultados clínicos. La buena comunicación y una fuerte relación médico-paciente  tendrán un efecto positivo en los resultados. Los pacientes confiarán en su médico y tendrán un mejor apego al tratamiento y a todas sus recomendaciones. Como lo menciona Haslam N en su excelente editorial, empatía significa ser capaces de tomar las perspectivas de nuestros pacientes, ser sensibles de sus experiencias e involucrarse con ellos con compasión.

¿Qué tan empáticos somos? Muy poco, al parecer. En un estudio realizado por Morse DS, et al, se evaluaron las consultas de pacientes con cáncer de pulmón con sus oncólogos y cirujanos. En ellas, se identificaron 384 oportunidades en las cuales los médicos pudieron haber mostrado empatía. El resultado: sólo en el 10% lo hicieron.

La empatía puede evaluarse y puede fomentarse. En cuanto a técnicas docentes, al parecer los talleres de habilidades de comunicación tienen el mayor impacto en los alumnos. Y en cuanto al trabajo diario, el estrés y el síndrome de desgaste (burnout) pueden disminuir la empatía. La rutina y el exceso de trabajo definitivamente nos hacen perder sensibilidad. Entonces podemos pensar en estrategias para mantener nuestra salud y equilibrio mental mientras trabajamos.

No dejemos a un lado el aspecto humano de nuestro quehacer diario.

Giordano Pérez Gaxiola
Departamento de Medicina Basada en la Evidencia
Hospital Pediátrico de Sinaloa

QUIEN QUIERE SER UN EXPERTO EN DIAGNOSTICO?

(Primera parte)

László y Klara Polgár, dos educadores Húngaros cierta vez tuvieron la determinación de demostrar que las mujeres podían ser tan buenas como los hombres para los retos de pensamiento espacio-temporal, como, por ejemplo, jugar ajedrez. Hace más de treinta años el pensamiento habitual era que los talentos o “expertos” en ajedrez eran natos, así como los expertos en otras áreas, como música, matemáticas, arte y… medicina.

Lászlo y Klara educaron a sus tres hijas en casa, y parte del temario incluía la clase de ajedrez. Al paso de los años su esfuerzo rindió frutos. En el año 2000 las tres niñas ya se encontraban entre los diez mejores jugadores del mundo. Judit, la menor, llegó al grado de Grand Master de la FIDE a los 15 años de edad, derrotando a su paso a muchos chicos. La tesis de sus padres fue “los genios (talentos, expertos) no nacen, se hacen”.

¿Qué tienen en común los grandes expertos en otras áreas con la medicina (y por lo tanto con los buenos diagnosticadores)? Bloom en su ya clásico texto “Desarrollando el talento en los jóvenes”, hace una recopilación de las características de los talentos y los expertos tratando de predecir quién y cómo será un experto. Entre sus conclusiones, menciona que los deportes es la única rama en donde lo innato cuenta (si eres más alto y tienes genética musculosa, serás mejor garrochista); pero al hablar de artes, ajedrez, matemáticas y medicina, el IQ, clase social o belleza no son un común denominador para hacer un experto. De su trabajo concluye que lo que más ha influido en la creación de las grandes mentes, expertos y talentos, es: la PRÁCTICA; cantidad y calidad de práctica; practicar intensamente, estudiar con maestros devotos y tener un apoyo entusiasta por parte de su familia. Otros estudios en el área de la psicología han demostrado resultados similares: los expertos se hacen, no nacen.

La relación entre experiencia y “performance” se describe previamente por Krampe y Ericsson en 1996 en el campo de la música.

¿Y en medicina?

El diagnóstico certero requiere un gran porcentaje de experiencia. Desgraciadamente eso solo lo obtenemos con el tiempo, y exposición. Ver pacientes y más pacientes. Esto lo demuestran varios estudios; entre ellos mencionaré dos, el primero el de Hobus & Schmitt, quienes evalúan cómo la certeza diagnóstica va aumentando con la edad y experiencia.

El otro estudio interesante es sobre el reconocimiento de patrones en dermatología. Kulatunga-Moruzi et al., dieron datos verbales, visuales y la combinación de ambos a dermatólogos experimentados, médicos de atención primaria (AP) y a residentes en dermatología sobre condiciones de la piel. Los resultados se presentan en esta gráfica

Siendo residente es obvio que se pasan una gran parte del tiempo leyendo y su diagnóstico viene, en su mayoría, de la memoria de lectura; al enfrentarse a un diagnóstico puramente visual, no reconoce la entidad, y fallan más. En cambio, la experiencia visual del dermatólogo y el médico de atención primaria es más obvia.

El mensaje es claro, la próxima vez que veamos a nuestros pupilos no diagnosticar o mal-diagnosticar una entidad clínica con tan solo verla, preguntémonos antes si han tenido la exposición suficiente a ese tipo de entidades, ya sea viendo pacientes reales o mediante herramientas como un buen atlas o imágenes mediante la plataforma tecnológica. Es posible que también le falten años de experiencia (el número mágico es ¡10 años o 10,000 horas de práctica!).

Mejor preguntémonos si la falta de exposición es por falta de interés del estudiante/residente o por que no le hemos proveído de esa oportunidad. La primera sí merece un regaño y orientación, la segunda, una introspección nuestra.

  • Krampe, R. T., & Ericsson, K. A. (1996). Maintaining excellence: Cognitive-motor performance in pianists differing in age and skill level. Journal of Experimental Psychology: General, 125, 331-359.
  • Hobus PPM, Schmidt HG. 1993. In: Schmidt HG. The encapsulation framework in the presentation of physicians’ recall of clinical cases. Presented at the annual meeting of the American Educational Research Association. Seattle, WA, 2001
  • Kulatunga-Moruzi C, Brooks LR, Norman GR. Using comprehensive feature lists to bias medical diagnosis. J Exp Psychol Learn Mem Cogn. 2004 May;30(3):563-72.

Carlos A. Cuello García
Centro de Medicina Basada en Evidencia del Tecnológico de Monterrey
www.cmbe.net

APRENDAMOS HABILIDADES DE LECTURA CRITICA

De vuelta en casa, después de la visita a Mazatlán. Una audiencia pequeña pero muy interesada. ¿Cómo se puede dar seguimiento a ese interés mostrado en otras ciudades?

Mientras tanto, mañana trataremos de sembrar otra semillita, ahora en el Colegio de Ginecología y Obstetricia de Sinaloa: